Transformaciones en el cuidado a la salud. (Tendencias 1): Bien-estar-bien

Por Marcela Padua

A un año de estar experimentando una de las etapas más retadoras de la historia, con transformaciones en el diario vivir que apenas vamos vislumbrando en cuanto a su alcance, profundidad y efectos colaterales, tenemos frente a nosotros -nos guste o no- una modificación de paradigmas a nivel mundial en casi todos los aspectos de nuestras vidas: en lo individual, lo social, lo económico, lo político, lo educativo, lo cultural, lo afectivo, lo intelectual, lo filosófico, etc.


Hablar de los cambios cuando están sucediendo es complejo debido a que estamos demasiado cerca y muy involucrados como para lograr la necesaria perspectiva que habilite el análisis objetivo. No obstante, sí podemos revisar algunos de los grandes movimientos que se han presentado durante 2020 y en base a ellos, revisar posibles escenarios para este 2021 y lo que sigue.


Como gran hilo conductor tenemos que hoy la atención médica, o el cuidado de la salud, es una consideración prácticamente obligada en todos los aspectos de la vida.

De la mano con la tecnología informática presente en el manejo de bases de datos, inteligencia artificial, aplicaciones móviles y geolocalización, por mencionar solo algunos rubros.


Organizaciones saludable-tecnologizadas


Si en 2020 se dio una obligada conversión de muchas organizaciones hacia modelos tecnologizados, en este 2021, buena parte de ellas estarán aprendiendo y modificando sus procesos, así como sus modos de operación para convertirse en empresas de cuidado médico y atención a la salud de sus colaboradores, empleados, clientes y proveedores. El nuevo paradigma consiste en que toda organización o empresa estará siendo evaluada por su capacidad de aplicar medidas de protección sanitaria para sus empleados, como requisito fundamental para hacer negocios.


Estamos inmersos -porque de hecho ya lo vemos en el funcionamiento de muchos lugares en nuestro entorno- con la aplicación de prácticas de la llamada bioseguridad, que van desde estaciones de detección de temperatura corporal y desinfección, hasta medidas de cuarentena. Aunado a ello, el establecimiento de mecanismos de rastreo a través de geolocalización, como parte de los sistemas de alerta temprana para reducir la probabilidad de contagio en enfermedades infecciosas. Otro tema es si todas estas situaciones son éticas o no.


¿Y la salud mental?

Muchos de nosotros hemos tenido que desarrollar habilidades para llevar a cabo nuestro trabajo vía remota, esto es, nos convertimos en teletrabajadores o en prestadores de servicios “online” gracias a las plataformas tecnológicas de videoconferencia. Para muchas organizaciones esta seguirá siendo la fórmula de trabajo a lo largo de 2021, pero ¿cómo saber cuál es la situación de la salud mental entre los colaboradores?


¿Qué tanto está repercutiendo el estrés, la ansiedad, el miedo entre quienes, desde casa, enfrentan las responsabilidades del trabajo, del hogar, de posibles familiares enfermos o limitados en lo económico, de los hijos asistiendo a clases virtuales? La sobrecarga emocional puede ser devastadora a nivel individual, así que las organizaciones deben asumir un rol activo en esta materia, por una parte, por conveniencia del entramado productivo, pero por otro, debido a que forma parte de su responsabilidad social.


Entonces, las organizaciones deben ser capaces de poner al alcance de sus colaboradores herramientas que les ayuden a equilibrar su salud mental. Aquí viene otro nuevo paradigma: aplicaciones tecnológicas que monitorean nuestros signos vitales y/o nuestros tiempos de actividad frente a una computadora, y nos recuerdan tomar descansos, así como hacer ejercicio físico, todo ello conectado a los sistemas de evaluación y monitoreo de productividad mediante los cuales las empresas contratantes valoran el desempeño de sus empleados. Nuevamente, la discusión acerca de si esto resulta ético o no, forma parte de otro tema.


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Marcela Padua es consultor organizacional y terapeuta. Durante varios años trabajó en el mundo editorial, como publisher y columnista. Fundó y dirige XARENI Consultores, firma dedicada a la comunicación, mercadotecnia y relaciones públicas, especializada en tecnología. En paralelo ha desarrollado un fuerte trabajo de preparación y práctica como terapeuta, alrededor de la medicina tradicional china y la alimentación consciente, teniendo como eje principal el ChiKung.

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