¿Te resistes a salir de casa? Síndrome de la cabaña: Bien-estar-bien

Por Marcela Padua

Nuestro tema de hoy: el miedo intenso a cambiar de entorno tras un tiempo prolongado de encierro.


Empecemos con lo básico. Primero que nada ¿Qué es un síndrome? Es un conjunto de síntomas y reacciones tanto motoras como emocionales y cognitivas que experimentan las personas luego de una determinada experiencia de vida y a la que están profundamente ligadas.


En segundo término ¿Qué es el síndrome de la cabaña? Es un conjunto de síntomas que se experimentan luego de un largo tiempo de encierro (en casa, por ejemplo); al poder salir de nuevo, se experimenta miedo, inseguridad, ansiedad y pánico asociado al abandono de nuestro refugio.


Otra forma de explicarlo, más cercana a la metafísica de la salud, nos dice que este síndrome hace alusión al temor y vivencias desagradables que se activan en relación con la exposición real o mental a todo aquello que suponga salir del contexto y de la situación estrictamente actual o de los últimos meses, optando así por la reclusión como forma de vida deseada ante la percepción de seguridad que conlleva.


¿El síndrome de la cabaña nació con el covid-19?

Definitivamente no. Su origen se identifica en el siglo XIX, en los Estados Unidos, durante la época de los buscadores de oro, quienes pasaban largas temporadas encerrados en sus cabañas, sobre todo en invierno, experimentando síntomas depresivos, ansiosos y de aislamiento.


Sin embargo, ha sido a lo largo del 2020 que la denominación del síndrome de la cabaña ganó presencia y se convirtió en un tema de obligada revisión. Incluso muchas explicaciones al respecto se actualizaron y se adaptaron para caracterizar los comportamientos y situaciones de una salud mental alterada luego de los periodos de confinamiento decretados por los gobiernos, con distintos grados de duración y de restricción.


¿Cuáles son los principales síntomas?

1. Cognitivos: dificultad para concentrarse, mala memoria, pensamientos catastrofistas, necesidad de máximo control.

2. Emocionales: frustración, angustia, temor, enfado, ansiedad, nerviosismo, desasosiego.

3. Fisiológicos: alteraciones del sueño, taquicardia, respiración agitada.

4. Conductuales: desgano, rechazo a tomar de nuevo la rutina laboral/profesional, evitar el contacto social presencial, reorganizar las actividades diarias para evitar salir a la calle.


¿Qué hacer para romper el cerco?

El hábito de tener poca o nula cercanía física con otra persona puede haber creado una forma de rechazo hacia el contacto con los demás. El cerco autoimpuesto por nuestro propio miedo debe ir rompiéndose gradualmente. Algunas recomendaciones:

· Diseñar una rutina sencilla de actividades diarias, que nos ayude a ganar nuevamente certeza y orden.

· Incluir en esa rutina alguna(s) actividad(es) que nos obliguen a salir: una visita breve al parque más cercano; caminar 10 a 15 minutos en la calle, etc. Asociamos una actividad placentera a cada salida y ganamos confianza.

· Mantener un esquema de actividad física diaria: estiramientos, sentadillas, yoga, ChiKung. Músculos fuertes ayudan a tener huesos fuertes y circulación sanguínea eficiente.

· Procurar el contacto social, ya sea por medios tecnológicos cuando es necesario de esta manera y luego ir alternando con encuentros presenciales. Ganamos autoestima.


En la vida diaria ¿Qué pasa cuando tienes la imperiosa necesidad de salir?

La paradoja es que tal vez seas una persona que trabaja en la red de tianguis de la ciudad, o entregas mensajería, comida a domicilio, tienes un local de lavandería, panadería, etc. Es decir, eres un trabajador independiente o microempresario cuyos ingresos están directamente relacionados con tu capacidad de interactuar físicamente con otras personas. Tu actividad productiva no se lleva a cabo a través de Internet ni de aplicaciones móviles. Tu opción es que necesitas salir de casa, así que no vale el miedo. No hay síndrome de la cabaña que valga.


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Marcela Padua es consultor organizacional y terapeuta. Durante varios años trabajó en el mundo editorial, como publisher y columnista. Fundó y dirige XARENI Consultores, firma dedicada a la comunicación, mercadotecnia y relaciones públicas, especializada en tecnología. En paralelo ha desarrollado un fuerte trabajo de preparación y práctica como terapeuta, alrededor de la medicina tradicional china y la alimentación consciente, teniendo como eje principal el ChiKung.

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