La vida en 25 mil 550 días: Camino del Bienestar

Por Marcela Padua


Imagen tomada de Depositphotos

Un buen amigo me invitó hace unos días a participar en algo llamado Programa de Educación para la Paz, que se lleva a cabo a través de talleres semanales “on line”, cuyo propósito es despertar en uno mismo la fuerza interior, la posibilidad de elección, la apreciación y la esperanza, todo ello constituyente de la paz personal.


Esta paz personal, la paz interior es un elemento que suena bien, que apetece. Tal vez incluso hemos incursionado en prácticas de aquietamiento mental o meditación, buscando esa paz interna sin saber que la búsqueda de autoconocimiento se trataba precisamente de eso.

Pues bien, apenas se dio el primer taller, dedicado a la apreciación ¿de qué? de la propia vida, de su belleza, de su sonoridad, de su luz. A partir de una pregunta: ¿sabemos lo que significa estar vivos?


Contando el tiempo de la vida


Damos por hecho que estar vivos es este cúmulo de sensaciones, vivencias y emociones de todos los días. El estrés acumulado, las responsabilidades, las frustraciones y también las grandes alegrías.


Contamos por años la vida. Tenemos pocos años en la infancia, demasiados años en la vejez, los mejores años a veces en la juventud y a veces en la madurez. Nos quedan largos años por vivir o apenas unos pocos. Nadie lo sabe, pero ¿si cambiamos el enfoque? ¿si calculamos en días el recorrido de una vida estamos cambiando también la forma de apreciarla? Veamos.


Tomando 70 como el número de años promedio que dura una vida, a razón de 365 días por año, llegamos a un total de 25 mil 550 días.


Ese es tu capital, tu tiempo estimado de vida, medido en el número de días que tienes disponibles para esta maravillosa y sorprendente travesía. ¿Cómo se ven las cosas desde una nueva óptica contada en días?



Jugando con los números


Es posible experimentar mayor aprecio por la vida si rompemos los moldes con los cuales acostumbramos medirla. Pensarla en número de días la hace más tangible, más inmediata.


La cifra de 25 mil 550 es sólo un referente. Lo importante está en transformar nuestra mirada, nuestra forma de apreciar el tiempo de vida que estamos disfrutando.


Todos conocemos la sensación que implica dejar pasar los días como si contáramos con una reserva infinita de ellos. También sentimos pesar por los días “desperdiciados”, con la certeza de que “mañana” aprovecharemos al máximo el tiempo, pero ¿Qué tal si indagamos en nuestro interior –con esa paz interna a la que aludimos antes- y somos indulgentes con nuestro ser? En vez de atormentarnos con la idea del desperdicio, agradecemos la oportunidad de un lapso de tiempo disfrutando de la comida que tenemos en la mesa, de la compañía de nuestros afectos, de las eventualidades del clima, en fin, de la posibilidad de estar vivos, este día. Y así consecutivamente cada día, cada uno de esos 25 mil y pico.


Curiosidades


Por cierto, ¿sabes cuánto mide el diámetro de la Tierra? Tiene 12 mil 756 kilómetros, esta cifra es prácticamente la mitad de los 25 mil 550 que estamos usando como referencia.


Sin importar en qué momento de esos 25 mil y pico de días estás, haz un esfuerzo consciente por apreciar cada uno de ellos.


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Marcela Padua es consultor organizacional y terapeuta. Durante varios años trabajó en el mundo editorial, como publisher y columnista. Fundó y dirige XARENI Consultores, firma dedicada a la comunicación, mercadotecnia y relaciones públicas, especializada en tecnología. En paralelo ha desarrollado un fuerte trabajo de preparación y práctica como terapeuta, alrededor de la medicina tradicional china y la alimentación consciente, teniendo como eje principal el ChiKung.

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