La dolorosa carga del dolor de espalda (1ª. de dos partes): Bien-estar-bien

Por Marcela Padua


La espalda, o más concretamente, la columna vertebral, nuestro pilar de soporte y verticalidad, muestra con increíble frecuencia los efectos de una vida llena de tensiones, culpas, descuidos y bloqueos, todo ello traducido en dolor.


Desde la perspectiva de la metafísica de la salud, nuestra columna vertebral representa el apoyo, la protección, la resistencia y la flexibilidad. Es decir que la columna me sostiene y me protege en todas las situaciones de mi vida; es mi pilar fundamental, tanto físico como emocional y energético. Sin ella, me derrumbo.


Siguiendo la misma línea de análisis, el dolor es solamente un síntoma, una manifestación del cuerpo que grita para que nos detengamos y le prestemos atención.


El dolor puede ser leve, agudo, crónico, punzante, incapacitante, abarcando toda la espalda o concentrado en una zona, o bien alcanzando sólo un segmento vertebral. Puede presentarse asociado a una situación en particular -por ejemplo, dolor cervical cada vez que el jefe pide quedarse a trabajar horas extra-, o también estallar ante un proceso afectivo-emocional – por ejemplo, dolor de ciática ante la enfermedad de un ser querido o ante la propia enfermedad-.


Desde la perspectiva de las medicinas orientales, más específicamente hablando de la medicina tradicional china y su visión energética, el dolor se entiende como la expresión de un bloqueo en el flujo de sangre o de impulsos del sistema nervioso, que en resumen constituyen, a la manera de un río, el flujo energético – o flujo de CHI (energía)-. Al existir un bloqueo nos encontramos ante un estancamiento o una inmovilización del Chi, que es necesario resolver, desbloquear, para que -metafóricamente- se restaure el fluir del agua en el río.


Regresemos entonces al concepto del dolor como síntoma de una situación que venimos cargando desde hace tiempo sin hacerle mayor caso y que va minando nuestra salud. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que casi siempre el desequilibrio energético que constituye el dolor viene de un exceso, al soportar lo que en esencia nuestro ser no quiere soportar y que suele transformarse en una emoción: rabia, ira, frustración, miedo, pena o preocupación.


La carga entonces, asociada a una o varias emociones como las mencionadas, se manifiesta físicamente en la espalda o en la columna vertebral.


· La parte superior de la espalda, que corresponde a las vértebras cervicales y a la región del centro energético cardíaco, representa la comunicación y mi grado de apertura ante la vida.

· La parte central de la espalda corresponde a las vértebras dorsales y a la región torácica en su conjunto. Representa un área de culpabilidad emocional y afectiva.


· La parte inferior de la espalda corresponde a las vértebras lumbares y al sacro, es decir la región comprendida entre la cintura y el coxis. Representa el área de sostén y seguridad.


¿Y entonces?


Como terapeuta que soy, quiero ayudarte a comprender algunos de estos procesos de una manera sencilla para que te resulte atractiva la posibilidad de probar nuevas alternativas que beneficien tu salud.


Te puedo anticipar que, ya habiendo identificado el dolor, sus causas, y habiendo aplicado las primeras terapias, con lo cual habrá pasado lo más molesto e irritante, podemos transitar hacia las recomendaciones acerca de qué incorporar en tu vida para mejorar.


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Marcela Padua es consultor organizacional y terapeuta. Durante varios años trabajó en el mundo editorial, como publisher y columnista. Fundó y dirige XARENI Consultores, firma dedicada a la comunicación, mercadotecnia y relaciones públicas, especializada en tecnología. En paralelo ha desarrollado un fuerte trabajo de preparación y práctica como terapeuta, alrededor de la medicina tradicional china y la alimentación consciente, teniendo como eje principal el ChiKung.

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