La adicción nos habla de una fractura total del Yo: Consciencia Integral

Por Geraldina Compeán



ADICCIÓN. Suena fuerte, ¿verdad? Es una palabra que escuchamos o leemos y casi en automático la rechazamos. Digo que rechazamos porque me parece que aceptar que puede estar siendo parte de nuestra vida, en general, nos lleva a la evasión y la negación. Pareciera que es algo que le sucede al primo de un amigo, pero no a mí ni a mi familia más cercana.

Nos asusta porque no sabemos lo que implica. Tampoco sabemos cuándo debe considerarse que una persona es adicta, ni qué es lo que debemos hacer cuando una adicción se presenta en nuestra vida o en alguna persona cercana a nosotros.

La verdad es que la conducta adictiva se puede manifestar en todos. Es una respuesta del estado de consciencia del Yo. Para Semiología de la Vida Cotidiana, el Yo es la consciencia holográfica y multidimensional que interactúa con el principio de realidad. Percibe esta realidad a través de cinco potenciales.

Imagina una especie de antenas de captación que decodifican toda la información de manera muy particular y que se encuentran interconectadas entre ellas. Lo que percibe un potencial se reproduce en los demás y cada uno interpreta la información de acuerdo con su naturaleza. En el Yo (conciencia) se decodifican las emociones, los pensamientos, la motricidad, las funciones básicas del cuerpo (como el hambre y el sueño), y la sexualidad. En suma, todo lo que experimentamos.

Es un proceso complejo en el cual no voy a profundizar en este artículo. Sin embargo, debes saber que el conocimiento de este funcionamiento nos brinda la posibilidad de alcanzar la plenitud del Ser, y es justamente su desconocimiento, junto con la Huella de Abandono, la causa de las adicciones y de las conductas compulsivas.

En Semiología de la Vida Cotidiana llamamos Huella de Abandono a la fractura de esta conciencia, la cual experimentamos por primera vez al nacer. Después de haber estado en el vientre de nuestra madre, seguros y protegidos, de pronto nos encontramos expuestos a la vida. Esta separación genera una fractura en el Yo. Comienza el proceso de individuación, de hacerte persona. Ya no somos una extensión de nuestra madre, y ahora tenemos que averiguar quiénes somos. Asusta, ¿verdad? Genera sensación de desamparo y falta de pertenencia, la cual se puede prolongar a lo largo de nuestra existencia.


Imagina por unos segundos la sensación de estar naciendo. De pronto te encuentras en un mundo que desconoces, donde ya tienes que depender de ti mismo, ¿cómo te sientes? ¿Reconoces esa sensación?, ¿la has sentido alguna otra vez? por ejemplo, cuando terminas una relación de pareja, cuando alguien hace algún juicio sobre ti en tu grupo de amigos, cuando eras adolescente y tus amigos hacían algún plan sin ti.


Cuando nos sentimos así, buscamos algo o a alguien que nos haga sentir mejor. Generamos apego a una pareja, al dinero, al alcohol o a otras sustancias, al sexo, a la fama, al trabajo, al juego, pensando que nos quitará esa sensación, pero solo lo hace momentáneamente; a la larga, el dolor y el vacío terminan haciéndose más profundos.


Los seres humanos necesitamos experimentar afecto, apoyo, reconocimiento, placer, inspiración, conocimiento y comprensión. La manera en que introyecto o incorporo estas experiencias a lo largo de la vida determina la idea que tengo de mí, es decir, mi autoconcepto. Cuando esta idea es disfuncional, me siento feo o tonto o inútil o que no soy suficiente entre otras cosas, entonces genero apegos y conductas compulsivas que de alguna manera creo que substituyen eso de lo que carezco, pero, por el contrario, generan adicciones que me van a destruir.


El vacío interno sólo puedo llenarlo a través del amor a mí mismo. Y dando amor a los demás.

Por eso pienso que una adicción debe ser tratada desde el conocimiento de uno mismo, del Yo, de nuestros potenciales y de nuestra Huella de Abandono para así sanarla. No tiene que ver sólo con el consumo de alguna sustancia o la compulsión de alguna conducta, sino en el origen de estas.


La persona debe subsanar ese vacío interno para que verdaderamente se logre la rehabilitación.


 

*Geraldina Compeán

Consultora y Comunicadora certificada en Semiología de la Vida Cotidiana®

Miembro certificado de la Asociación Internacional de Semiología de la Vida Cotidiana A.C.

Psicoterapeuta humanista Especialista en Adicciones Master Reiki

Thetahealer Logoterapeuta


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