Kuuch, una bebida de los dioses mayas destilada con Henequén

*Mario Hernández (@elreprogramador_)


Foto Agencia APP

En Yucatán, sólo existen un par de compañías que siguen produciendo licores a base de la planta del henequén y APP platicó con Santiago Alfonso Arcila Solís, director fundador de Kuuch, una de las sobrevivientes no sólo a la pandemia por Covid19 sino a otras crisis a lo largo de los años.


Pese a la escasez de henequén en el Sureste, este empresario utiliza insumos endémicos de la región para producir las bebidas espirituosas que comercializa su empresa Kuuch por internet y que se venden principalmente en la Ciudad de México.


El empresario yucateco se apoya de dos fábricas que destilan sus licores, mismas que procesan las piñas de henequén, las cuales para tener un estado óptimo de destilación deben tener una madurez de 8 a 14 años.


Arcila Solís platica que las piñas del henequén pasan por un primer proceso donde los productores miden qué porcentaje de azúcares puede tener una piña, mientras mayor sea el grado alcohólico que se puede obtener de su procesamiento es mejor.


Explicó que hay piñas que no son funcionales para tratar de convertirlas en alcohol porque si tiene una producción de 45% de alcohol sobre volumen en un destilado porque la piña no tenía la suficiente cantidad de azúcares ya no es factible y aunque salen productos de muy buena calidad, son extremadamente caros para el mercado y muy poca gente está dispuesta a pagarlo.


Reveló que con el destilado de agave Kuuch realiza tres productos: el blanco, el reposado y uno con sabor a coco, último que es uno de los más aceptados en el mercado porque es una bebida dulce a diferencia de los dos primeros que son secos.


Los productores le venden la piña, después esta se corta para cocinarse al vapor, se prepara para destilación en autoclaves, un tipo de esterilizadores como ollas express donde se deberá tener un óptimo cocido con vapor y después pasarse al tanque de fermentación.


El empresario considera que se ha perdido mucho la cultura representativa de Yucatán y por ello le pusieron el nombre de Kuuch a su marca. “El kuuch era una palabra muy común que se utilizaba hace unas cinco décadas y que tenía dos acepciones, de mis abuelos era muy común mencionarla cuando arrullaban a los bebés y más adelante se decía como para cargar a otra persona en los juegos infantiles”, cuenta.


“Estoy enamorado de mi cultura y es la parte que comparto con mi marca, es un negocio que me gusta mucho, es muy entretenido, no soy un gran consumidor de alcohol, pero sí me gusta mucho y combina muchos factores con los cuales yo soy feliz y si trabajo en eso y percibo una remuneración por hacer lo que me gusta soy la persona más feliz del mundo y de alguna manera comparto algo de dónde vengo y quien realmente soy”, comenta Santiago Arcila.


Kuuch es un proyecto muy costoso donde no siempre ha tenido el capital para poderlo desarrollar, además de las responsabilidades familiares por lo cual en varias ocasiones ha dejado la empresa para atender las obligaciones de familia”, dijo.


En los últimos años, agregó, no me ha ido al, de alguna forma si te pones a trabajar siempre vas a sacar algo bueno, y el proyecto representa mucho para mí, incluso le llegué a fabricar a terceros, en eso me apoyaba y me generaba otros ingresos.


Compartió que ha abandonó otros proyectos para dedicar el tiempo de lleno a su marca tanto por la edad como para llevar el proyecto a un éxito comercial, misma que para él ya tiene un éxito personal.


LA MARCA KUUCH


La empresa se compone de un equipo de personas enamoradas de Yucatán, sus colores, sus sabores, su gente y su historia que en 1995 decidió transformar su amor en un compromiso tangible. Así nace Kuuch, cuyo nombre en lengua maya significa “responsabilidad”, con la misión de preservar los sabores de nuestra tierra yucateca a través de la elaboración de bebidas espirituosas fieles a las tradiciones de elaboración artesanal que por siglos han existido en el sureste de México.


A lo largo de un cuarto de siglo Kuuch se ha mantenido fiel a este compromiso, creando bebidas de altísima calidad que contienen los más delicados aromas y sabores de nuestra región; aromas y sabores cuya esencia es capaz de transportar a los lugares más preciados para el corazón y el espíritu de los yucatecos y del mundo.


“Esto es lo que queremos que distinga a Kuuch como empresa: el amor sincero que todos aquí sentimos por la tierra que nos vio nacer, y el sentimiento que nos impulsa a poner de nuestra parte para devolver un poco de lo mucho que nos ha dado”, dice el empresario.


Santiago agrega que “es para nosotros un orgullo capturar en cada botella la esencia de nuestra tierra y nuestras tradiciones, en bebidas artesanales de alta calidad que han ganado reconocimientos y certificaciones a nivel internacional”.


LAS RAÍCES DE KUUCH


Yucatán es un estado rico en historia y tradición. Su lugar en la historia comienza hace 65 millones de años, al ser el epicentro del meteorito de Chicxulub que acabó con los dinosaurios, pero resurge con fuerza con el antiguo imperio maya, cuyas ciudades como Chichén Itzá, Uxmal y Ek Balam son admiradas por viajeros de todo el mundo hasta el día de hoy.


Es precisamente en Chichén Itzá donde las leyendas sitúan el uso más antiguo del henequén en Yucatán: fue Zamná, el sacerdote y dios maya que fundó la ciudad, quien enseñó a su pueblo las bondades de esta planta sagrada, entonces llamada ki.