¿Hacia dónde decides apuntar tu linterna? – MI VIDA, SU SIGNIFICADO

*Kazumi Murata


IMAGEN: LUIS TRILLO

La primera vez que hice un buceo nocturno, estaba aterrada porque la oscuridad dentro del mar impone.


El catamarán salió del puerto y disfrutamos el atardecer en el camino. Para cuando llegamos al sitio de la inmersión, había anochecido por completo. Nos pusimos el equipo y nos zambullimos en la negrura, la luna nos apoyaba con una tenue luz que se reflejaba en la superficie del agua, pero que no penetraba en lo absoluto. Prendimos nuestras linternas de mano y bajamos.


Es otro mundo. Aunque capté por aquí y por allá el reflejo de luces que se movían y me indicaban que no estaba sola en aquel mundo mágico y a la vez tenebroso, mi única guía visual era lo que iluminaba con mi propia linterna.


Cuando me topaba con algo que me llamaba la atención, fijaba la luz en eso para poder observar con más calma y ver detalles, o a veces, tenía que perseguir iluminando los movimientos de aquello que quería ver y muchas veces perdí sus rastros. Gracias a esa pequeña luz pude ver cosas increíbles: pepinos de mar que parecen papas, gusanos que se mueven como acordeones, estrellas de mar y erizos que se arrastran en la arena y seres que parecen venidos de otros mundos. Unos tienen luminiscencia, otros son aterradores, otros agraciados… un universo vastísimo para explorar. Sin embargo, esa luz también me limitó: lo único que podía ver claramente era hacia donde apuntaba e iluminaba y una linterna pequeña de mano tiene un alcance muy restringido.


A veces, así vamos por la vida, alumbrando con una pequeña linterna lo que nos acontece.


En Semiología de la Vida Cotidiana® enfatizamos que el foco atencional es el timón de la conciencia, y haciendo una analogía, el foco atencional es esta linterna.


¿Qué pasa con aquello que estamos apuntando con nuestro foco atencional? Ahí hay una clave importante para la calidad de nuestra vida.


Si ponemos el foco atencional en algo que nos gusta, es seguro que nuestros pensamientos, emociones y sensaciones corporales manifiesten algo positivo como alegría, felicidad o dicha. Pero ¿Cuántas veces nuestra atención está en lo que no nos gustó, nos molestó, nos entristeció, nos conflictuó? A veces pasamos horas, días, meses o incluso años, con nuestra atención ahí. Y luego nos preguntamos ¿por qué nos sentimos mal?, ¿por qué estamos de malas?, ¿por qué peleo con todo el mundo?


El foco atencional es el timón de la conciencia. Timón. Es decir, alguien debe de manejarlo. ¿Quién? Uno mismo. Y de manera consciente.


Si yo colgara mi linterna en mi chaleco mientras buceo, ésta iría alumbrando sin sentido y no vería nada claro, quizá partes de un animal, un pedazo de coral o una roca que aparece y desaparece; maravillándome del flashazo de un cangrejo o asustándome por un agujero oscuro que vi medio segundo. Así se vive la vida cuando dejamos el foco atencional a la deriva.


En cambio, yo puedo agarrar la linterna y apuntar hacia donde quiero ver, acercarme para observar detalles, alejarme para descubrir otras cosas que hay alrededor. Igual pasa con el foco atencional, podemos agarrar el timón y tomar el control de lo que vamos a enfocar en nuestras vidas.


¿En dónde sueles poner tu atención? Porque de eso va a depender parte de la calidad de tu vida. Acércate, aléjate, busca otras perspectivas, ilumina con diversos colores, juega, contextualiza, encuentra la belleza en el juego de luces y sombras.


¿No es maravilloso saber que tú tienes el timón en tus manos?


Entonces, ¿Hacia dónde decides apuntar tu linterna?


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*KAZUMI MURATA

Consultora y Comunicadora certificada en Semiología de la Vida Cotidiana®

Miembro certificado de la Asociación Internacional de Semiología de la Vida Cotidiana A.C.

Terapeuta holística: terapia cuántica y practicante de Barras de Access Consciousness®

Apasionada del buceo. Escritora

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