Descubre el poder y las implicaciones que tiene tu libertad de elección: Mi vida, su significado

*Kazumi Murata


Imagen tomada de La Mentes es maravillosa

¿Te ha pasado que entras en un dilema cuando tienes que elegir algo entre algunas opciones, por fin tomas una decisión, pero te quedas con la sensación de que te perdiste aquello que no elegiste?

Una de mis hijas es extremadamente indecisa y aún después de tomar una decisión sufre porque el helado del hermano se ve más rico que el suyo.

Solo puedes elegir cuando hay, por lo menos, dos opciones. Muchas veces son más. Si no existieran alternativas no habría necesidad de elección, es más, simplemente no se podría.

Hay veces que la selección es fácil. Pero otras no tanto. Entonces hay que pensar, sopesar, priorizar, o simplemente dejar pasar un tiempo para ver si aparecen más elementos que nos ayuden a tomar la decisión. Pero siempre llega el momento en que debemos de actuar: lo tomo o lo dejo, voy para allá o para acullá, sí o no, blanco o negro.

Quizá no sea tan evidente, pero todo el tiempo estamos eligiendo desde que despertamos: ¿Me baño o me tomo un café? ¿Qué ropa me pongo hoy? ¿Qué loción uso? ¿Desayuno en casa o me compro un tamal en el camino? Y a lo largo del día, hacemos elecciones, muchas elecciones, algunas conscientes, otras instintivamente, unas son muy evidentes y de otras ni nos acordamos.

Lo importante aquí es resaltar que el poder de elección, esta capacidad que tenemos, es parte de nuestra libertad. Habrá veces que este derecho, la libertad de elegir se vea coartada por algún motivo, sin embargo hay elecciones internas que nadie puede impedir.

Está la siguiente historia que cuenta el Dr. Alfonso Ruiz Soto®:

<<Un padre está por regañar a su hijito por algo y le dice:

- Siéntate.

El niño responde con los brazos cruzados:

- No papá, ¡no me quiero sentar!

Su padre vuelve a insistir:

- Siéntate, por favor.

El niño montado en su postura se niega de nuevo, entonces el padre, ya enojado, lo agarra de los hombros y lo sienta en el sillón. Comienza con su regaño y el hijito lo interrumpe levantando la mano. Un poco exasperado le pregunta:

- ¡¿Qué pasa?!

- Solo quiero que sepas que, por dentro, sigo parado.>>

Tal es el alcance que tiene nuestra libertad de elección.

Así, podemos decir que existen diferentes rubros en la libertad: libertad física, libertad financiera, libertad de expresión, libertad de culto, entre varios. Y hay dos que quisiera ahondar: libertad filosófica y libertad psicológica.

Desde la perspectiva del modelo educativo de Semiología de la Vida Cotidiana®, la libertad tiene implicaciones muy profundas. Soy libre cuando ejerzo mi libre albedrío, pero tiene valor cuando esa decisión es para mejorar mi ser, sin competencias y sin hacerle daño a nadie, y justo, la libertad toca la dimensión filosófica porque cada elección marca un destino. Sin embargo, hay un detalle. Comenté que la selección se hace entre varias alternativas. Eso significa que cuando me decido por una, las demás se excluyen, y en esas exclusiones se viven duelos. Aquí entra la libertad psicológica: si no asumo las consecuencias de mi decisión, padezco las consecuencias. Si pongo el ojo en lo que elegí, entonces esa acción se percibe como abundancia, pero si me enfoco en lo que excluí, lo vivo desde la carencia y entonces, ya no puedo disfrutar lo que escogí usando mi preciada libertad.

¿Nos podemos equivocar? Por supuesto. Y por eso tenemos la oportunidad de volver a elegir en cada momento.

Y tú, ¿Qué eliges? ¿Padecer o gozar cada elección?


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*KAZUMI MURATA

Consultora y Comunicadora certificada en Semiología de la Vida Cotidiana®

Miembro certificado de la Asociación Internacional de Semiología de la Vida Cotidiana A.C.

Terapeuta holística: terapia cuántica y practicante de Barras de Access Consciousness®

Apasionada del buceo. Escritora

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