Ansiedad, en el centro de nuestros días: Bien-estar-bien

Por Marcela Padua



La ansiedad se define como un estado mental con gran inquietud, intensa

excitación y extrema inseguridad.


Otra manera de explicarla dice que se trata de preocupación y miedo intensos,

excesivos y continuos ante situaciones cotidianas. Entre las manifestaciones

físicas de la ansiedad es frecuente la presencia de taquicardia, respiración

agitada, sudoración y/o sensación de cansancio.


Lo anterior está formando parte de nuestra cotidianidad desde el año pasado y,

periódicamente, se transforma en crisis, ya sea de angustia o pánico, sin respetar

edades o condiciones sociales. Escenario preocupante en el ámbito personal, de

las familias, y de la sociedad.


Experiencia cercana


En días pasados me ha tocado muy de cerca la circunstancia de ver el proceso

creciente de la ansiedad en una persona y cómo se va traduciendo en

comportamientos y pensamientos cada vez más acelerados, caóticos y lejanos a

la realidad.


Una mente ansiosa comienza a crear escenarios supuestamente coherentes con

una problemática a resolver, pero que en la vorágine cada vez más ansiosa, se

convierten en pequeñas trampas más y más catastróficas, perdiendo toda

conexión con la situación original a tratar. Acercándose además a estados de

locura.


A ello se agrega que la persona en ese estado va buscando jalar a otros para

sumarlos a la espiral de pensamientos caóticos, bajo argumentos de poseer

mucha objetividad y ser muy previsor ante cualquier posible circunstancia.


Tal vez ya identificaste alguna situación similar a ésta, o bien a la(s) personas(s)

que tiene(n) este tipo de comportamientos. De ser así, es importante que no te

dejes llevar, que te mantengas sereno y centrado para que puedas ser un ancla

que ayude a quien está en la espiral de la ansiedad.


La persona hiper ansiosa necesita de alguien que le haga regresar a poner los

pies en la tierra; alguien que le llame la atención de manera tal que le haga

“despertar” o “reconectar” con la realidad presente.


De acuerdo con la Clínica Mayo, entre los varios tipos de ansiedad está

“…el trastorno de ansiedad generalizada, que se caracteriza por una

ansiedad y una preocupación persistentes y excesivas por actividades o

eventos, incluso asuntos comunes de rutina. La preocupación es

desproporcionada con respecto a la situación actual, es difícil de controlar y

afecta la forma en que te sientes físicamente”.


Cómo reconocer un estado de ansiedad

  • Dificultad para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la

  • preocupación actual.

  • Tener problemas para manejar las preocupaciones

  • Tener problemas gastrointestinales

  • Tener problemas de insomnio

  • Sensación de nerviosismo, agitación o estrés

  • Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe

  • Respiración acelerada

  • Sudoración, temblores, cansancio.


Qué hacer

Reconocer las manifestaciones de la ansiedad es un buen primer paso, pero,

sobre todo, pide ayuda. A un familiar, a una amistad, a un terapeuta, a un

consejero. Evita creer que todo lo puedes resolver por ti mismo. La ansiedad

llevada al extremo causa daños físicos, neurológicos y de comportamiento que

afectan a quien la padece y a todo su entorno.