Alimentando la voluntad: Bien-estar-bien

Por Marcela Padua


Si la voluntad se puede fortalecer o entrenar de manera similar a los músculos, bien vale la pena conocer algunos de los trucos que ayudan en este proceso ¿no crees?


El primero de ellos es alimentarse. ¿Te parece extraño? Resulta que sin comer bajan nuestros niveles de glucosa y con ellos se va la fuerza de voluntad; no hay energía ni ánimo. Entonces ¡a comer! variado, con proteínas, minerales, colores y texturas.


El segundo truco es sonreír. Hacer un esfuerzo consciente y constante por dibujar una sonrisa en nuestro rostro y por conectarnos con la alegría. Es increíble que al paso del tiempo nos olvidamos de la sonrisa, nos olvidamos también de reír y además, olvidamos agradecer. Desde la sonrisa cambia el estado de ánimo y damos oportunidad a que la voluntad se fortalezca.


El siguiente se refiere a meditar, desde su expresión más sencilla que consiste en aislarse del ruido y las distracciones, en un espacio tranquilo y cómodo, un promedio de 10 minutos al día. Cerrar los ojos y concentrarse únicamente en la respiración. Esta rutina por sí misma va creando las condiciones favorables para la expresión de la voluntad.


La colocación de recordatorios físicos es otro elemento de gran ayuda para el entrenamiento de la voluntad. Por ejemplo, fijar una nota en papel, manuscrita. sobre la pantalla de la computadora que nos recuerde levantarnos a caminar cada hora. O una alarma que suene a las 12 del día para tomar agua o un refrigerio.


Por último, asumir compromiso con uno mismo representa un importante motor para la voluntad. Busca establecer un objetivo de largo plazo con el cual te comprometas y se convierta en tu pivote.


Todo lo anterior es un proceso que lleva tiempo.


Necesitamos trabajar en el entrenamiento todos los días, con constancia. Con un esquema de pequeños pasos, afianzando la marcha paulatinamente.


Y no menos importante, entender que para fortalecer la voluntad requerimos estar en buena forma física, emocional y espiritual, porque es un esfuerzo que nos demanda autodisciplina.


En resumen

1. Sonreír ayuda a mejorar la fuerza de voluntad.

2. Apretar los puños, cerrar los ojos o incluso aguantar las ganas de ir al baño unos minutos puede ayudarte a mejorar la autodisciplina.

3. Alimentación variada

4. Meditar

5. Colocar recordatorios


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