Agua, aire, fuego y tierra: Maravillosos regalos energéticos. Consciencia Integral

Por Geraldina Compeán



El cuerpo humano emana un campo electromagnético conocido como Aura. Es una energía muy sutil, de colores, alrededor de nuestro cuerpo físico. Nos da energía vital. Es por esto por lo que es importante cuidarla y mantenerla libre de energías negativas. En ella se refleja nuestra salud física, nuestra espiritualidad, emociones y pensamientos.


Las emociones, los pensamientos y las intenciones conscientes o inconscientes cambian todo el tiempo. Cuando son de baja densidad y permanecen por mucho tiempo en este campo energético, generan bloqueos que impiden que la energía vital fluya de manera adecuada y terminan por manifestarse en el cuerpo físico como una enfermedad. Por ejemplo, si por mucho tiempo sientes tristeza, se afectarán los pulmones. O si experimentas la ira constantemente, se afectará el hígado. El Aura, si no la cuidamos, se va debilitando. Esto hace que seamos más vulnerables a vivir conflictos, accidentes, bloqueos a nivel mental, físico, y espiritual. Literal es cuando nos llueve sobre mojado.


Para equilibrar nuestra energía es necesario tomar en cuenta varios factores como generar pensamientos positivos conscientes, hacer ejercicio, practicar alguna técnica de respiración o meditación que nos ayude a liberar el estrés. Literal debemos imaginar que tomamos una ducha de energía dorada, para limpiar toda esta información densa o de baja vibración que se va acumulando. También debemos cuidar la alimentación, ya que ciertos alimentos pueden densificar la energía; elegir los lugares a los que vamos y las personas con las que convivimos. Seguramente te has dado cuenta de que cuando vas a lugares muy concurridos o donde hay emociones aflictivas, como un velorio, tu energía baja.


Como seres humanos espirituales y reconociendo esta energía que nos sostiene, necesitamos estar en contacto con los cuatro elementos fundamentales de la naturaleza: aire, agua, fuego y tierra. Este contacto nos equilibra a nivel mental, espiritual, emocional y físico. Seguramente has oído la frase “Abraza un árbol”. No es una locura. La arbolo-terapia es una práctica ancestral que calma la ansiedad, dolor de cabeza y depresión.


Te invito a conocer un poco acerca de lo que cada elemento nos aporta.

El aire es indispensable para vivir. Al nacer damos un primer respiro que nos conecta a la vida fuera del útero. El aire representa la fluidez en la mente, cambia de dirección igual que lo hace la vida. Representa la liviandad, la libertad, el cambio, el desapego. El contacto con el viento y sus manifestaciones nos ayudan cuando estamos bloqueados a crear una opinión o situación diferente.


El fuego es purificador; destruye y limpia emociones negativas. Simboliza el calor, la energía, la pasión, la videncia. Observar las llamas en una fogata clarifica nuestra mente, promueve la fuerza, el deseo, el impulso. Nos da luz tanto en lo exterior como en el interior de nuestra alma. Tomar el sol fortalece nuestro sistema inmunológico y es tan sencillo como salir unos minutos a gozar de su presencia.


El agua representa la fuente de vida y las emociones. La estructura básica y más abundante en nuestro cuerpo es el agua. El elemento agua se relaciona con aquello que es voluble, conductor y adaptable.


Si entramos en contacto con ella, conectamos con la fuente divina. En una meditación al aire libre, observando un río, me di cuenta de cómo el agua fluye; de no hacerlo, se estanca y se pudre. De esta manera, nosotros debemos fluir con las experiencias y no detenernos en una situación provocando, literalmente, estar podridos por dentro.


Mojarnos con la lluvia, sumergirnos en el mar, hasta bañarse en tina, nos ayuda a fluir y purificarnos. Incluso, las lágrimas son un elemento liberador de nuestras emociones.

La tierra nos da firmeza, tenacidad. Anclarnos a ella nos ayuda a concretar proyectos y conectar con el mundo terrenal; aterrizar nuestras ideas. Caminar sobre la tierra o el pasto nos ayuda a sanar el cuerpo. Existe la técnica del grounding, con la que nos reconectamos con la energía de la tierra a través de las plantas de los pies y sirve para anclarnos en la realidad y nos ayuda a permanecer en el presente.


Cada uno de estos elementos nos da un regalo energético maravilloso. Si quieres comenzar a mejorar tu calidad de vida, sería bueno que busques entrar en contacto, de acuerdo con tus posibilidades, con estos elementos fundamentales de la vida. No es muy difícil: puedes empezar prendiendo una vela, cuidar una planta en maceta, caminar por el parque, hacerte consciente de tu respiración, observar la lluvia por la ventana o disfrutar el fluir de una fuente.


 

*Geraldina Compeán

Consultora y Comunicadora certificada en Semiología de la Vida Cotidiana®

Miembro certificado de la Asociación Internacional de Semiología de la Vida Cotidiana A.C.

Psicoterapeuta humanista Especialista en Adicciones Master Reiki

Thetahealer Logoterapeuta


Facebook: @geraldinaterapeutaysemiologa